Un Viaje en el Mundo de la Tecnología
- Gaceta UAQ
- 15 abr 2024
- 3 Min. de lectura
Gerardo Iván Avecilla González estudió el programa académico de Ingeniería en Software en la UAQ, se tituló y posteriormente estudió un Maestría en Big Data por la Universidad UNIR. Su padre es Ingeniero en Sistemas y por muchos años se resistió al campo de la Informática como una especie de rebelión ante este hecho, lo cual lo llevó a incursionar en otros programas académicos como Mecatrónica y Negocios Internacionales; finalmente, las circunstancias de la vida lo llevaron a la Facultad de Informática en donde terminó por encontrar su pasión. Actualmente, trabaja como Director de Datos en Liberation Distribution (LibDib), en Sillicon Valley, una empresa norteamericana que se dedica a la distribución de alcohol en Estados Unidos; en su puesto busca que la lógica del negocio sea correcta y que la arquitectura de la plataforma sea la más óptima, así como el desarrollo de nuevas características para ésta con apoyo de su equipo de trabajo.

¿Cómo definirías tu experiencia en la UAQ?
Mi experiencia en la UAQ fue justo lo que necesitaba en ese momento de mi vida. Ya trabajaba como ingeniero de soporte y me había independizado, por lo que necesitaba flexibilidad en mis horarios académicos. Afortunadamente, tuve esa flexibilidad y los profesores eran comprensivos, siempre y cuando cumpliera con mis responsabilidades académicas. Debo ser honesto, hubo momentos en los que el agotamiento me superaba. A pesar de que mi paso por la universidad se sintió un tanto efímero, aprecié la flexibilidad que me ofreció. Aunque hubiera deseado disfrutar más de mi tiempo en la carrera, mi prioridad era completar mis estudios lo más rápido posible.
¿Qué te marcó durante tu paso por la universidad?
Hay muchos momentos que se quedan grabados en mi memoria. Uno de los aspectos más valiosos fue la oportunidad de entablar amistad con mis profesores. Después de clases, solía quedarme platicando con ellos, no necesariamente sobre temas académicos, y eso creaba un vínculo muy especial. Recuerdo una ocasión en la que decidí participar en un concurso de codificación simplemente porque el profesor ofrecía puntos adicionales, aunque ni siquiera tenía un equipo formado para ello. Con la ayuda de un amigo y otro compañero, nos unimos para la competencia. La contienda fue reñida y, para nuestra sorpresa, logramos ganar en el último momento. Fue un recordatorio de que a veces las oportunidades más inesperadas pueden llevar a grandes resultados.
¿Cómo lograste llegar a Sillicon Valley?
Creo que mi experiencia se resume en vencer mis miedos, especialmente el síndrome del impostor, esa sensación de sentir y pensar que no soy lo suficientemente bueno. Lo que me ayudó a superar esto fue mi paso por la universidad, salir de mi zona de confort y desarrollar habilidades de socialización gracias a la interacción con mis compañeros y profesores. Además, contar con personas que me recordaran mi valor y me impulsaran, como lo hizo en su momento mi novia, ahora esposa, fue fundamental.
Antes, evitaba tomar entrevistas de trabajo o solicitar puestos porque tenía miedo de decepcionar, de fallar; sin embargo, mi pareja me ayudó a reflexionar sobre el hecho de que no había nada malo en no alcanzar el resultado esperado. Fue así como reuní el coraje suficiente y, en mi primer intento por crecer profesionalmente, lo logré. Cada nuevo trabajo representaba un aumento significativo del 30% o 40% en mi sueldo, lo cual fue un gran incentivo para seguir adelante.
Trabajar con empresas internacionales me enseñó que no hay límites y que siempre hay oportunidades para dar grandes saltos en mi carrera profesional.
¿Qué mensaje darías a los estudiantes?
Disfruten este periodo de sus vidas al máximo, pero sin caer en el conformismo. Es una etapa para explorar, crecer y esforzarse por ser mejores en sus respectivas carreras. Tengan la certeza de que son capaces de lograr lo que se propongan y no permitan que el miedo y la inseguridad los detengan. Enfrenten los retos con valentía y recuerden que la vida es única; es importante ampliar horizontes, comprender el contexto y estar abiertos a nuevas oportunidades.
Personalmente, recuerdo cuando mi mente no podía concebir salarios de más de 100 mil pesos. Sin embargo, en Silicon Valley, estamos hablando de sueldos que rondan los 500 mil dólares anuales. Este contraste me enseñó la importancia de no limitar nuestras aspiraciones. A pesar de haber vivido siempre en Querétaro, comprendí que el alcance de nuestro trabajo es ilimitado.
Estoy eternamente agradecido con mis maestros por brindarme las herramientas necesarias para enfrentarme al mundo profesional. También reconozco el valor de mis compañeros, quienes de diversas maneras marcaron mi trayectoria. Cada experiencia, incluso aquellas que podríamos considerar negativas, nos deja una enseñanza invaluable que podemos aplicar en el futuro.
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