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Beneficios del ejercicio

  • Foto del escritor: Gaceta UAQ
    Gaceta UAQ
  • 21 ene
  • 2 Min. de lectura

 

La salud integral requiere un equilibrio entre la actividad física, una alimentación adecuada y la atención a nuestras necesidades emocionales. En este artículo, la Dra. Ruth Gallegos Torres, de la Facultad de Enfermería, aborda la importancia de incorporar el ejercicio de manera consciente y responsable, destacando los beneficios para la salud física y mental, así como los riesgos asociados al sedentarismo y los excesos.


Es ampliamente conocido que el sobrepeso y la obesidad están estrechamente relacionados con la cantidad y tipo de actividad física que realizamos, así como con la calidad y cantidad de alimentos que ingerimos. Sin embargo, existen condiciones específicas, como patologías óseas o musculares, dolor crónico, enfermedades metabólicas o crónicas, que pueden limitar o impedir la realización de ciertas actividades físicas. Por ello, es crucial contar con la autorización médica antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, incluso si aparentemente estamos sanos. Al menos al principio, es recomendable realizar estudios de laboratorio actualizados y monitorear la tensión arterial.

La inactividad física ha contribuido al aumento de personas en riesgo de desarrollar problemas de salud graves, como:

  • Enfermedades circulatorias y cardíacas.

  • Ciertos tipos de cáncer.

  • Problemas respiratorios.

  • Diabetes y otras enfermedades metabólicas.

  • Debilidad muscular y ósea, que incrementa la probabilidad de lesiones y fracturas.


Además, el sedentarismo puede impactar negativamente en la calidad de vida, causando:

  • Aislamiento social.

  • Depresión y ansiedad.

  • Altos niveles de estrés mal manejados.


Por el contrario, realizar ejercicio de manera regular aporta múltiples beneficios, entre ellos:

  • Mejora la calidad del sueño.

  • Previene el sobrepeso y la obesidad.

  • Favorece la salud cardiaca y respiratoria.

  • Reduce el riesgo de enfermedades como diabetes, hipertensión, cáncer y descalcificación ósea.

  • Mejora el estado de ánimo y disminuye el estrés.

  • Estimula el cerebro, favoreciendo el aprendizaje y el desarrollo de habilidades.

  • Ayuda en el manejo del dolor.

  • Fortalece articulaciones y músculos.



Como en todo, los excesos son perjudiciales. Mientras que el sedentarismo es la ausencia de actividad física, la vigorexia se refiere al sobreentrenamiento, ambos con consecuencias negativas para la salud.


Si deseas comenzar a ejercitarte, considera lo siguiente:

  1. Es un proceso gradual. Al cuerpo le toma tiempo adaptarse, y algunos estudios sugieren que este cambio puede convertirse en hábito después de 3 meses.

  2. Motivación. Encuentra una razón que te inspire a ser constante.

  3. Dolor vs. lesión. Es normal sentir molestias al iniciar, pero aprende a distinguir entre un dolor común y una posible lesión.

  4. Alimentación adecuada. Es clave para alcanzar tus objetivos.

  5. Equipamiento apropiado. Invierte en ropa y accesorios que se ajusten a tus necesidades.

  6. Encuentra tu actividad ideal. No todos disfrutamos de lo mismo; identifica la actividad que más te motive.

  7. Organización del tiempo. Asegúrate de incluir el ejercicio en tu rutina diaria.

  8. Constancia. Es el factor más importante para obtener resultados.

  9. Infórmate y pregunta. No asumas nada; busca orientación profesional.

  10. Evita soluciones rápidas. Sé cauteloso con productos o remedios que prometen resultados inmediatos.


Te deseamos un año lleno de éxito, salud física y mental, y amor por lo que haces. Encuentra la actividad física que te apasione y haz de ella un hábito constante. Cuida tu salud de manera responsable y consciente. ¡Tú puedes!

 
 
 

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